
Al fin. Dieciocho años después, el Real Madrid se proclama campeón de la Copa del Rey. En un partido magnífico que pasará a la historia. Buenas sensaciones me inundaron al ver el mosaico de "Hasta el final, Vamos Real" y todo a su alrededor blanco. El capitán, Iker Casillas, pidió a sus aficionados que acudiesen al campo con las camisetas blancas, con algo blanco para que se les identificase como seguidores del Real Madrid. Y así fue. También aquí en casa quisimos seguir las palabras de nuestro capitán y nos enfundamos la camiseta merengue. Muchos nervios antes de que comenzase el partido y emoción al escuchar el himno de España. Todo estaba preparado, la batalla iba a empezar en apenas segundos.
El partido comenzó y, tal y como iban pasando los minutos, los nervios se iban aplacando poco a poco, aunque nunca se fueron del todo. Es cierto que el Real Madrid no tenía la total posesión de la pelota, pero sí las ocasiones que no tuvo el Barcelona. Si hubiésemos tenido un poco más de suerte, tal vez podrían haberse adelantado antes del descanso. Pero lo mejor de todo, casi ni se vio a Iker Casillas, no había señales del Barcelona. Un remate de cabeza de Pepe al palo hizo que cantásemos gol, casi, y que se nos pusiera el corazón a mil por hora. Acto seguido llegó el descanso.
La segunda parte fue muy distinta, fue el Barcelona el que tenía las ocasiones. El Madrid parecía cansado tras el esfuerzo realizado en los 45 minutos anteriores. El Barcelona llegaba y tenía claras ocasiones de gol. Pero ahí está él. Cuando más le necesitamos aparece el Santo, Iker Casillas Fernández, el capitán. Sacó dos manos increíbles que bien podrían haber sido dos goles. Gracias otra vez Iker, gracias.
Con los nervios a flor de piel, animamos desde casa a los jugadores antes de que comenzara la primera parte de la prórroga. La cosa volvió a cambiar. El Real Madrid volvió a despertar. Tuvo una clarísima ocasión por parte de Cristiano Ronaldo. Carrera del portugués y posterior tiro que se fue muy cerquita del palo. Tanto buscarlo tuvo premio. Antes de que terminara la primera parte, Di María hizo una pared con Marcelo, carrerón del argentino que puso un centro justo para que Cristiano, elevándose en el aire por encima de Adriano, rematase de cabeza e hiciera que todos los madridistas estallásemos. La copa estaba muy cerca. En la segunda parte de la prórroga tocó aguantar para que el Barcelona no marcase ningún gol, y por suerte, así pasó. El Madrid tuvo ocasión para poner el 0-2 en el marcador, pero con marcar un gol más que el rival vale para ganar. El árbitro pitó el final del partido y todo fue alegría.
Mi primera Copa del Rey. Pero sobre todo, una victoria frente al SuperBarça que espero que sea el comienzo de un nuevo ciclo. Hemos vuelto y lo hemos hecho para quedarnos donde debemos estar.
Felicidades a todos los madridistas. 1,2,3.... Hala Madrid!!

